domingo, 11 de diciembre de 2016

memorias del sahara IX

Hoy es nuestro último día, medio festivo, así que gracias al coche particular del conductor de la BdT visitamos la wilaya de Smara. La mayoría de las tiendas están cerradas, pero comprobamos como hay un comercio incipiente. En el centro de la wilaya está la marsa, una especie de mercado donde se vende todo lo que puedas necesitar. Aprovechamos para comprar dos pollos asados con oferta de dos barras de pan por cada pollo incluidas. A pesar del aspecto anárquico que se aprecia en muchas fotos, todo tiene un orden y una organización, de esta manera este sistema ha perdurado en el tiempo. Que nosotros desconozcamos o no apreciemos algo, no quiere decir que no exista o no tenga una función: unas chatarras delimitan la forma circular de un corral de cabras, unas piedras limitan una propiedad, un talud de arena la wilaya entera que, aunque dentro del desierto no significa dentro de la nada, existen accesos a la wilaya y un muro de arena que rodea a la wilaya entera, dicen por aquí que hasta en el desierto hay puertas, y es verdad. Solo hay que pensar que, gracias a las jefas de barrio, el reparto de los alimentos que distribuye la BdT llega a toda la población.










En octubre del año pasado hubo inundaciones y muchas de las jaimas de adobe que estaban en terreno bajo están destrozadas. Un momento importante fue la respuesta que la BdT realizó en el reparto de ayuda humanitaria, incluyendo jaimas de tela, desde el aeropuerto de Tinduf a los campamentos, sin dejar su responsabilidad de distribución de la canasta básica y producto fresco.



Volvemos a Rabuni después de pasear por Smara y paramos en la wilaya más reciente y más pequeña llamada Bujdur. Nos ha llamado la atención unas jaimas enormes de ACNUR y muchas personas en el exterior. Los hombres y las mujeres juegan por separado a juegos diferentes con tableros realizados con arena y piezas, que son palos y piedras, parecido a nuestro juego de las damas. En el exterior encontramos un campeonato de voleibol con tres partidos simultáneos y una gran afición.











Una vez en el protocolo de Rabuni, nuestra salida al aeropuerto de Tinduf será ya nuestro último viaje. No hemos contado aún que aquí y en cualquier otra parte no hacen falta demasiadas cosas materiales para vivir. Lo decimos porque aún no ha aparecido la maleta que facturó Fernando. Como en muchos viajes realizados esta semana, sabemos que hemos quedado con el conductor y la escolta a las 16,00, pero no sabemos cuando llegaremos a destino. Después de todas las seguridades, aeropuerto incluido, nos enteramos en pleno vuelo que no tiene escala en Árgel y es directo a Madrid. Hemos llegado a España y lo primero que comprobamos es que la compañía que nos había confirmado el alquiler del coche está cerrada, así que, después de diferentes intentos, alquilamos otro vehículo con el que hemos llegado a Pamplona sobre las 6,00.

Aún cerraremos estas memorias con otro comentario más para que sean X y porque todavía queda mucha tinta en el tintero, si no os importa claro.









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